1 marzo, 2018

Pintxos, tapas, medias raciones… el turismo gastronómico, tendencia emergente en España

El turismo gastronómico es un modelo emergente. Cada día son más los turistas que llegan a nuestro país movidos por lo que se cuece en los fogones de los bares, tascas y restaurantes españoles.

 

Pocas cosas hay comparables a la sensación de tomarse una caña y una tapa en las ajetreadas calles de Granada, o a la de ir por la ruta de pintxos de Bilbao. Degustar nuevos sabores y sorprender al paladar con texturas inesperadas es uno de los principales reclamos para aquellos turistas que no se conforman con divisar paisajes, sino que también quieren adentrarse en la gastronomía del lugar que visitan. El objetivo es vivir una experiencia culinaria diferente, desde que el producto nace hasta que llega a la mesa del comensal.

Lo cierto es que este tipo de turista cada vez es más frecuente y habitual. Prueba de ello es el surgimiento de agencias que ofertan nuevos servicios para satisfacer la demanda de estos consumidores. Según datos del Ministerio de Energía, Turismo y Agencia Digital, en 2016 hubo 8,4 millones de turistas internacionales (el 12,3% del total) que visitaron España para realizar actividades gastronómicas. Es decir, que la gastronomía fue su principal motivación para visitarnos. Las estadísticas muestran que este perfil gastó, en total, 9.663 millones de euros, lo que supone un gasto medio de 1.147€ por persona.

En cuanto a los turistas españoles, un estudio de Dinamiza -en colaboración con la Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid y el grupo González Byass- desvela que, en los últimos dos años, un 76,2% de los españoles ha realizado algún viaje o escapada con la intención de disfrutar de la gastronomía. El 62,4% de estos turistas afirma que, a la hora de programar sus escapadas, buscan una buena combinación de oferta gastronómica con otro tipo de actividades, entre las que destaca el componente cultural. Además, este estudio apunta que la comunidad autónoma favorita de los españoles para hacer viajes y escapadas gastronómicas es Andalucía, seguida de Galicia y País Vasco.

Pero además de lo que supone degustar un buen plato de comida, los turistas también han demostrado sentir predilección por las tradiciones y la forma de vida de nuestra sociedad. En este sentido, la combinación de la gastronomía con el Patrimonio Histórico de las ciudades constituye un tándem transformador de la experiencia del visitante. Es el caso de las rutas de tapas por el casco viejo de muchas ciudades, en las que los viajeros internacionales tienen la oportunidad de descubrir no solo la comida española y las auténticas tapas, sino también de interactuar con los españoles o disfrutar de las sobremesas. Es decir, de conocer nuestro estilo de vida.

Por otro lado, desde el punto de vista de los profesionales que conforman el sector turístico, una de las principales ventajas del turismo gastronómico es su contribución a la desestacionalización de la demanda, ya que puede disfrutarse durante todo año, aprovechando los ingredientes de temporada. Esta puesta en valor del patrimonio gastronómico también contribuye a la repetición del viaje, pues el repertorio culinario varía a lo largo del año, ofreciendo al turista la oportunidad de vivir experiencias muy distintas en el mismo destino.

No hay ninguna duda. Cada rincón del país cuenta con diferentes tipos de elaboraciones propias que consiguen diferenciarse de otros lugares. La materia prima de calidad que se produce en España, sumado al esfuerzo del sector por llegar a este tipo de público, han logrado situar nuestro país en el epicentro de la gastronomía mundial.

 

También te puede interesar: